Amaranto Orgánico

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Históricamente, el origen de la planta de amaranto se ha ubicado en Centro y Norteamérica (México y Guatemala) y Sudamérica (Perú y Ecuador).
Junto con el maíz, el fríjol y la chía, el amaranto fue uno de los principales productos para la alimentación de las culturas precolombinas de América. Para los mayas, aztecas e incas el amaranto fue la principal fuente de proteínas y se consumía como verdura y grano reventado. Además estuvo asociado a los ritos religiosos, a los dioses y a la visión cósmica de estas culturas
Con la llegada de los españoles a América y durante la Conquista, el amaranto fue eliminado de la dieta indígena por razones religiosas y políticas. La cultura del cultivo y consumo del amaranto casi desaparecen, solamente en los lugares más apartados de la conquista española se mantuvo la producción de amaranto.

El amaranto es el producto de origen vegetal más completo, es una de las fuentes más importante de proteínas, minerales y vitaminas naturales: A, B, C, B1, B2, B3; además de ácido fólico, niacina, calcio, hierro y fósforo. Además, es uno de los alimentos con altísima presencia de aminoácidos como la lisina.

Uno de los aspectos más importantes de este pequeño grano es que es libre de gluten. 

Cocinar amaranto es comparable con cocinar pasta o arroz: hierve bastante agua (seis tazas de agua por una taza de amaranto), vierte el grano dentro, cocina y agita de 15 a 20 minutos, cuela, enjuaga y come.

El amaranto puede ser usado como un espesante excepcional para salsas, sopas, estofados y hasta jaleas. 

Origen: San Antonio de Areco, Pcia. de Buenos Aires